Al
realizar actividad física los niveles de estas hormonas aumentan en la sangre y
provocan una sensación de bienestar y euforia, lo que nos ayuda a sentirnos
bien, a disminuir y superar la ansiedad, el estrés y la depresión.
También
aumentan el umbral al dolor en las personas físicamente activas, lo que
significa que tendremos menos sensación de dolor.
Favorecen a afrontar la vida
con mayor optimismo y energía, y mejoran la calidad del sueño, siempre que no
se realice antes de acostarse.
“Hipótesis de la distracción” de Bahrke y
Morgan 1978: Consiste en la creencia de que mientras estamos realizando cierta
actividad física, nuestra mente está concentrada en “ese momento” y no en los
eventos estresantes que nos preocupan, produciendo alivio durante un tiempo y
despejando la mente.

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